YO TAMBIÉN TENGO UN PADRE: RESUMEN POR CAPÍTULOS
CAPITULO I
Los padres de Feli se
separaron cuando ella tenía 2 años y dos meses, asa es que ni se dio cuenta de
los embrollos y peleas de la separación. Total la pasaba bien pues en su caso
nunca hubo dilemas judiciales de repartición de hijos o algo por el estilo.
La pasaba bien pues
tenía más ventajas que desventajas. Incluso, sacando cuentas ella pasaba más
tiempo con su padre que su amiga Lizzy con el suyo, pues los padres normales
casi nunca tienen tiempo para los niños.
Un lunes su madre
anunció que se iría a trabajar a Munich, por era una buena propuesta por el
sueldo. Antes iría a buscar un lugar decente para vivir.
Dejó a Feli bajo el
cuidado de la tía Rosalía. Feli detestaba a la familia de su tía, por era muy
aburrida y tradicional.
CAPITULO II
De todos modos se quedó
bajo el cuidado de su tía Rosalía, por dos semanas hasta que regrese su madre
por ella.
Tuvo que dormir en una
colchoneta que se extendía por las noches al lado de una de sus primas, Sofía.
Al menos ella era soportable.
Cierto día se armó un
lío cuando Feli y su prima comieron las cerezas que la tia Rosalia tenía
reservado para la cena, jugaron a tirar las pepas, uqe quedaron desparramadas
por toda la cocina. La tía casi muere de la impresión y las castigó a quedarse
en su cuarto sin salir.
Su prima Ana, se burlaba
de ellas por lo que hicieron, a lo que Feli le respondió: Perdón dijo el erizo
al bajarse del cepillo. Una frase que acostumbraba decir su madre. Pero la
frase era grosera según la opinión de la nueva familia. El tio Gus se enojó al
límite y le ordenó que callara la boca, sin mayor explicación. Para Feli era
una frase inofensiva y para su tio era una barbaridad, quería una explicación
pero no se la dieron y le prohibieron hablar.
Se sintió incomprendida
y no quizo pasar ni un minuto mas en aquella casa. Llamó a su padre para que la
llevase con el, pero fue infructífero, no contestaba el teléfono.
Llamó a su madre y
tampoco contestó.
Entonces decidió fugar
de la casa que la acogía e ir al encuentro de su madre en Munich.
CAPITULO III
Con los pocos ahorros
que tenía compró un pasaje en el primer tren para ir a Munich. Tuvo que engañar
a unos ancianos que le preguntaban por que viajaba sola, en la aduana tuvo que
fingir que dormía para no ser descubierta.
Cuando se libró de la
pareja de ancianos notó que un niño la seguía, creyendo que era un ladrón, se
escabulló y lo perdió de vista.
Tenía tanta hambre que
al acercarse a una carreta donde había panecillos, no soportó la tentación para
coger un panecillo sin pagar, pues no tenía dinero. Al instante una señora una
señora quiso cogerle de las chuletas. Al punto apareció el niño anteriormente
aludido y la salvó señalando que era su hermana y que el pagaba el panecillo.
Feli agradeció a su ángel de la guarda, quien le dijo que ella le gustaba y por
eso la seguía.
La llevó a su destino el
hotel Fortuna para encontrar a su madre. Quien no estaba y el cuartelero a
duras penas la dejó que esperara sentada en un sillón.
Era la media noche y no
llegaba su madre. Llegó la vecina del departamento contiguo, en su embriaguez
se compadeció de ella y al alojó en su habitación donde tenía dos camas. Y le
contó que su madre estaba en Munich por causa de un hombre y no precisamente
por el trabajo. Feli quedó decepcionada de su madre.
La tia Rosalia hizo
llamadas al hotel Fortuna deseando comunicarse con la mamá de Feli. Ella
presintiendo el problema que se le venía encima decide llamar a su padre quien
viene a su encuentro.
CAPITULO IV
Ante su insistencia, su
padre opta por dejarla vivir con él, aunque con ciertos acuerdos previos. Vivir
con su padre fue una experiencia desconcertante, conoció como era
verdaderamente. Era escrupuloso para el aseo y el orden.
Notando que su padre no
le daba mucha atención congenió con la ex de su padre, una tal marina que era
ceramista. Convenció a su padre que quería practicar hacer cerámicos y así se
hizo amiga de Marina.
Un día un chico llamado
Maxi la siguió, a ella no le gustaba pero aceptó caminar con el pues él iba
acompañado por un perro de raza que le gustaba a ella. Así muchos días la
acompañaba, hasta que un día se vió en aprietos con la policía cuando Maxi fugó
y la dejo sujetando un perro coker. Se le acercó una señora que le cogió de un
brazo y un señor le jalaba del cabello, diciéndole ladrona. La llevaron a la
oficina de la policía y no le creían su versión sobre los hechos. Tuvo que
venir su padre para que terminaran por comprender que ella era inocente.
CAPITULO V
Llegaron las vacaciones
y Felí no sabía sobre donde pasaría su descanso.
Su padre no tenía
intenciones de viajar por no soportar al hijo de su nuevo compromiso un
diablillo que sacaba de quicio a cualquier ser humano.
Un dia quedaron para
encontrarse a la salida del colegio, pero Feli salió 40 minutos antes, se fue
con sus amigos a comer un helado y le pidió a Lorenzo la llevara donde Marina a
concluir una obra de cerámica que empezó.
Su padre la busco por
una hora y al encontrarla la reprochó su actitud.
Marina intercedió y dijo
que ella estaba asi por que no sabía donde y con quien iba a pasar sus
vacaciones. Su padre le dijo que pasaría en un internado por decisión de su
madre, a lo que se opuso rotundamente. Con la intervención de Marina, se
convenció al padre que aceptara vivir unas semanas mas con el. El aceptó pero
puso más condiciones como el salir por las noches dos veces a la semana.
Un día salieron a comer
y la nueva pareja de su padre llevó a su hijo, el cual armó un alboroto
infernal con los cubiertos, mesa, cerveza y manteles. Fue insufrible. A Feli le
mordió las rodillas y esta le dio un puntapié que dejó llorando al mocoso.
Calmada la tempestad
después de varios días ella convenció a su padre para que vivieran en casa de
su madre, porque estaba abandonada por la ausencia de esta en Viena.
CAPITULO VI
El vivir en la casa de
su madre le trajo muchas ventajas y su padre tuvo que reconocerlo. Tenían a
Susana que se encargaba de la limpieza dos veces por semana y había mas
amplitud.
En cambio Lorenzo su
enamorado se fue de vacaciones a Grecia y no pudo encontrarse con él.
Feli visitó la casa de
su amigo Polli, que tampoco se fue de vacaciones, la cual tenía una abuela muy
graciosa que hablaba palabras groseras.
Cuando se le apetecía
iba a ver a Polli y su abuela, o limpiaba la casa con Susana, o se iba a modelar
barro en la casa de Marina.
El 25de julio era el
cumpleaños de Feli e hizo los preparativos para la fiesta, treinta
invitaciones, incluyendo una especial para Lorenzo su amado. Un día antes le
llamó por teléfono, le contestó su madre y le dijo que ya estaban hace una
semana de regreso de Italia y que Lorenzo estaba emocionado con una nueva chica
que conoció. A Feli, se le cayó el cielo encima y ni ganas tenía de realizar su
cumpleaños. Su amiga Polli le pidió calma y dijo que averiguaría lo que realmente
sucedía.
Sucedió lo fatal Lizzi
como frívola víbora logró que Lorenzo cayera a sus pretensiones.
Feli deprimida no quería
hacer la fiesta, pero sus amigos, padre y Marina la convencieron de que no
valía la pena demostrar cuanto le afectaba que Lizzi le robara a su galán.
Es así que decidió
realizar la fiesta de todos modos, incluso invitando a los dos cretinos a la
fiesta.
CAPITULO VII
Feli y su padre van de
compras al mercado para preparar os bocaditos del cumpleaños. En esto era bueno
la escrupulosidad de su padre para planificar todo. Hicieron los bocaditos para
un promedio de 10 a 12 chicos.
Pero a la hora de la
fiesta asistieron aun los que era impensable que vinieran. Se contó 20 chicos,
incluyendo a Feli.
La fiesta fue un
alboroto total. Galletas, refresco, pastel por todo lado. Hasta formarse lodo
en el suelo. La música estridente hizxo que vecinos se quejaran de tanto
bullicio.
Como a las ocho de la
noche llegó la madre de Feli que vino desde Munich trayéndole regalos. Deshizo
el desorden y ordenó que se diera por terminada la fiesta. Armo un equipo de
limpieza. Se fue a dormir a la casa de su padre pues no soportaba que su cuarto
estuviera convertido en un almacén y allí
los espero con un estupendo desayuno que parecía un almuerzo.
Feli fue informada por
su prima que su madre pretendía llevarla a Munich y vivir con ella junto a su
nuevo compromiso, lo que puso de mal humor y muy triste a Feli.
Ella se opuso
rotundamente a ir con ella y convenció a su padre para que le permitiera vivir
junto a él, por el resto del año.
CAPITULO VIII
Cuando terminaron las vacaciones al retornar a
clases. Feli se encontraba emocionada de encontrarse de nuevo con Lorenzo. Pero
Lizzi la trepadora, cogió del brazo a Lorenzo y se sentó junto a él en el aula.
Durante una semana
sucedió lo mismo. Y en la cima de la canallada, le increpó a Feli que ella
andaba tras Lorenzo como una lapa.
Feli defendiendo su
honor se le abalanzó encima y se enrollaron en una bronca descomunal, llegó la
profesora para separarlas y la pobre terminó recibiendo un puñete en la cara.
La profesora mando una
notificación para que su padre se presentará en el colegio, a lo cual este hizo
caso omiso.
Para su mala suerte en
el supermercado se encontraron con la profesora quien le reprochó el que no
fuera al llamado de ella. Discutieron pues ella le reclamaba que tenía una hija
que le causaba muchos problemas y el le dijo que quizá ella repensara el ser
profesora.
CAPITULO IX
Feli se enfermó y el
papá la atendió complacientemente durante la duración de su enfermedad. Le
pareció magnífico sentirse así.
Pero el viernes, papá
llegó decaído, pálido, estaba enfermo con fiebre.
Feli le dio algunas
pastillas y jarabes, que su padre detestaba, se ponía coo un niño que no quería
tomar sus medicinas.
A la mañana siguiente
empeoró. Feli hizo conocer a su madre lo que sucedía pero ella no tenía tiempo
para venir.
Entonces se le ocurrió
avisar a Marina y le pidió que viniese a cuidar de su padre siquiera un día.
Sin quererlo aceptó por amor a Feli.
Lo gracioso del caso es
que Su padre pidió a Su nuevo compromiso que viniera a atenderla y su madre
rogó a su hermana que atendiera a su exesposo. Por coincidencias del destino,
las tres mujeres estuvieron juntas para atender al enfermo.
La ex y la actual de su
padre fastidiadas por la situación decidieron irse. Se quedó la tía Rosalía,
que era insoportable para los dos. Feli rogó a su padre que la echara de la
casa, ella no quiso. El levantó sus pantuflas y amenazó a la excuñada y gritando,
farfullando se fue gruñosa. Ellos lo celebraron con unas pizas y tiramisús.
Feli escribió una carta
a Lorenzo donde le pedía que le devuelva un suéter verde que le prestó, sus
libros, tres cassetes y un bolígrafo de cuatro colores. Esto porque ya no
existía ninguna relación entre los dos por una relación que no daba para más.
En el salón de clases la
profesora se portaba diferente con Feli, ya no le mostraba una actitud rabiosa.
Todo lo contrario se mostraba amable, lo que incluso le llegó a gustar a Feli.
Ella no sabía porque, pero descubrió que la Blaumesie se portaba así por
compasión de una niña que tenía una madre lejos y que tenía por padre a un
mounstruo. Cosa que objetó Feli rotundamente.
CAPITULO X
Lorenzo se involucró
sentimentalmente con otra chica vecina a su casa. Y Lizzy estaba muy
acongojada. El la engañaba, pero ella no fue tan tonta y lo siguió hasta
encontrarlo en su casa con su nueva conquista.
Pasaron las semanas y
Lizzy se disculpó y pidió perdón a sus amigas, que al inicio se mostraban
incrédulas de su cambio, hasta que finalmente aceptaron.
La madre de Feli le
mandó una carta anunciándole que se casaba.
Muy a su pesar hicieron
los preparativos para viajar y llevarle un regalo a su madre. Decidieron
regalarle un cuadro en el cual escribirían una poesía escrita e inspirada por
ella misma.
El día de la boda,
estaban listos para viajar, cuando alguien tocó la puerta.
Era su madre, que traiga
consigo sus equipajes. Todos quedaron perplejos y se preguntaban que había
sucedido.
A lo que ella dijo que
el tipo era un imbécil y que ella no se casaría con un tipo así.
Feli ahora estaba
acostumbrada a estar con su padre y le pidió a su madre que le dejara vivir así
junto con su padre. Su madre se sorprendió pero tuvo que aceptarlo.
A fin de cuentas ni
tenía tiempo para su hija pues andaba planeando reuniones con su antiguo jefe
para volver a trabajar.
Y así vivieron juntos
para beneplácito de su padre quien afirmaba que todo salió a pedir de boca.
FIN

