RESUMEN OBRA EL TUNGSTENO

RESUMEN DE LA OBRA EL TUNGSTENO DE CESAR VALLEJO

En el capítulo I los hechos suceden en el asiento minero de Quivilca. Comienza con una descripción de la gran indiada, que inicialmente se vierte en la empresa minera norteamericana. La tranquila vida del pueblo e convierte en una bulliciosa y alterada ciudad por la circulación masiva de los dólares.

Los Soras sirven primero como guías a la empresa “Mining Society” y después principian a rendir inocentemente todo lo que poseen. Los obreros de la empresa insultan a los Soras diciéndoles “indios brutos”, “raza endeble, servil, humilde”.

El capitulo se cierra con una horrible y repugnante escena donde los personajes principales, incluyendo a Mister Taik y Mister Weiss, toman parte en la violación de Graciela “la rosada”, a quien han jugado a los dados. Entran en turno por “orden de jerarquía social y económica”.

En el capítulo II, los hermanos Marino, José y Mateo, quienes se enriquecieron como agentes al servicio de la empresa Mining Society, son aliados del subprefecto en la pesquisa de conscriptos para el ejercito, así como de trabajadores para la empresa.

La captura de dos indios, Isidro Yépez y Braulio Conchudos, es interrumpida por los comentarios del narrador acerca de la población indígena que vive fuera del estado peruano y fuera de la vida nacional. El juez limeño, el comerciante José Marino.

El cura Velarde y el subprefecto luna ilustran la inhumanidad indescriptible, que se refleja también en la crueldad de los gendarmes y en la insensibilidad de los vecinos de Colca.

El intrépido Servando Huanta tiene la inmensa valentía de protestar contra la injusticia. Una breve sublevación de los indios se produce; pero es sofocada cruelmente.

La pequeña burguesía de Colca acusa a los indios de derramamiento de sangre. En el tercer y último capítulo de la novela, se dedica a discusiones políticas entre Servando Huanta y el agrimensor Leonidas Benítez.

El herrero Huanta vaticina una revolución mundial en la que todos los injustos explotadores serán vencidos y los indios de todas partes del mundo serán liberados. Aunque Leonidas Benítez se aferra desde un comienzo a su creencia: son los intelectuales los que deberían gobernar; y, por último, Benítez está muy convencido de que los intelectuales deberían servir a la clase trabajadora obrera bajo las órdenes de esta.