MONOGRAFÍA
MONOGRAFIA BIOETICA
INTRODUCCIÓN
En el presente trabajo de investigación
abordaré el tema de la bioética y la ética clínica.
Partiendo de una cuestión nominal y / o
epistemiológica, el presente trabajo, ha
sido desarrollado con sub - temas teniendo en cuenta la realidad, objetividad y
subjetividad respecto de la salud, fundamentalmente abarcando algunos de los
ítems que determinan tan amplio tema de convocatoria y que refieren a la
conducta de los profesionales e instituciones relacionadas con el campo de la
salud.
Éstos, se han descripto en forma lineal
determinando los objetivos de redefinir los principios básicos de la ética
aplicada a la atención de la salud y aplicarlos como método y como estrategia de
trabajo y conducta moral médica.
Para ello se presenta este trabajo con
variables de investigación, consideración de la ética como columna vertebral de
los hechos humanos y sociales, como ser pedagógico, solidaridad, beneficencia y
buena praxis.
Todos estos subtemas, pertinentes al tema
convocante, están enmarcados dentro de lo que, como basamento fundamental, es
la Ética y Bioética mismas, intentando que las ejemplificaciones - propuestas,
determinadas como desafíos actuales y para el milenio que viene, se
caractericen por su didaxia.
La incorporación formal de la Bioética a la
enseñanza de la medicina es un hecho que se ha comprobado en los últimos años
como un fenómeno universal. Se han dado muchas razones para explicarlo, entre
ellas el asombroso progreso científico-tecnológico de la biomedicina, que ha
planteado problemas morales inéditos y que ha obligado a estudiar en
profundidad aspectos propiamente filosóficos relacionados a la Medicina, con el
fin de tratar de obtener respuestas satisfactorias a dilemas a veces
agobiantes.
Sin embargo, plantear que el importante
desarrollo de la Bioética se deba exclusivamente a una reacción a los problemas
presentados por los avances científicos, nos parece una explicación interesante
pero incompleta del fenómeno, porque también puede ser interpretada como la
renovación del cultivo de una antigua y siempre permanente dimensión de la
medicina, que de este modo resurge como una necesidad intrínseca de su
desarrollo y maduración. En todo caso, sea como fuese, debe tenerse presente
que estamos ante un problema educacional de la medicina, profundo y complejo.
BIOETICA
DEFINICIÓN
El término “bioética” fue utilizado por
primera vez por V. R. Potter hace poco más de treinta años (Potter, 1970). Con
este término aludía Potter a los problemas que el inaudito desarrollo de la
tecnología plantea a un mundo en plena crisis de valores. Urgía así a superar
la actual ruptura entre la Ciencia y la Tecnología de una parte y las
Humanidades de otra. Ésta fisura hunde sus raíces en la asimetría existente
entre el enorme desarrollo tecnológico actual que otorga al hombre el poder de
manipular la intimidad del ser humano y alterar el medio, y la ausencia de un
aumento correlativo en su sentido de responsabilidad por el que habría de obligarse
a sí mismo a orientar este nuevo poder en beneficio del propio hombre y de su
entorno natural.
La bioética surge por tanto como un intento de
establecer un puente entre ciencia experimental y humanidades (Potter, 1971) .
De ella se espera una formulación de principios que permita afrontar con
responsabilidad –también a nivel global- las posibilidades enormes, impensables
hace solo unos años, que hoy nos ofrece la tecnología.
ÉTICA:
No sólo es importante el enfoque filosófico
del término y sus problemas o consecuencias, sino más bien práctico, es decir,
reflexionar éticamente desde la cotidianeidad y en este sentido el mejor
comportamiento ético podría devenir de las palabras de Confucio: "No hagas
a otro lo que para ti no quieras". Este sabio principio moral (del latín
"mos", costumbre, norma) tiene su versión positiva en el Evangelio
que cita: "amar al prójimo".
ÉTICA
MÉDICA:
No es otra cosa que preguntarse ( como médico)
frente a un enfermo: "¿estoy haciendo con él lo que me gustaría que
hicieran conmigo, de ser yo el paciente?". La contestación e ese
interrogante puede distinguir al médico - robot del médico - persona;
"persona", en su etimología greco - latina: lo que vibra detrás de la
máscara, el "per - sonare", la mutua vibración que es el encuentro
personal, esto es, la persona - enferma con la persona - médico, o como fue
definida la medicina: "Una confianza que se entrega a una
conciencia".
PACIENTE:
Miguel Unamuno definió al enfermo como
"un ser humano, de carne y hueso, que sufre, ama, piensa y sueña".
Quizá es la mejor definición, pues todos los textos de medicina tienen, en
general, una visión "etic", esto es, en términos antropológicos, una
visión desde el observador no atendiendo el otro enfoque, el "emic",
el del observado, lo que piensa, lo que siente el enfermo; en antropología
médica al primero se lo denomina "disease" y al segundo
"illness".
En este sentido no está demás recordar los
"Derechos de los enfermos": respeto como persona, información,
rechazo a un tratamiento o a una investigación, privacidad, confidencialidad,
garantía de atención médica, idoneidad del equipo de salud, explicación de los
costos, ser informado sobre sus derechos.
PACIENTE
GRAVE:
Según Max Harry Weil (máxima autoridad mundial
en Terapia Intensiva) define al paciente crítico y a la relación médico -
paciente como: "Un paciente crítico es el que necesita un médico las 24
horas del día y los 7 días de la semana".
De todas maneras, lo importante en saber es
fundamentalmente aquello que el paciente necesita, siente que necesita, más
allá de las mediciones y parámetros biológicos.
Es común ver cómo los médicos están
acostumbrados a fijar al paciente en esos términos olvidándose de las
necesidades sentidas por los pacientes; claro está que las mismas no van a
surgir de una tomografía o de un estado ácido - base, sino de aquella relación
persona - persona que hace, en definitiva, a la esencia del acto médico.
BIOÉTICA
Y ÉTICA MÉDICA
La ética médica permanece como matriz rectora
y a la vez parte principal de la bioética. Así se deduce de la definición de
bioética de la “Encyclopaedia of Bioethics”: estudio sistemático de la conducta
humana en el ámbito de las ciencias de la vida y de la salud, analizada a la
luz de los valores y principios morales".
La ética médica no es sólo una parte de la
bioética, sino que goza además de especial relevancia en el conjunto de la
nueva disciplina. Por la riqueza de su tradición científica y humana - ausente
en el resto de la bioética- posee un especial valor que no puede ser ignorado.
La pretensión ilusoria de construir una “ética nueva” que habría de romper con
la ética tradicional no sólo carece de fundamento sino que deja traslucir una
notable ignorancia. Ciertamente la bioética – y con ella la ética médica-
afronta hoy problemas nuevos, pero cuenta con los mismos medios de siempre para
resolverlos: el uso juicioso de la razón y la luz de los valores y principios
coherentes con la específica forma de ser del hombre. No puede ser de otra
forma.
Por el contrario, sí resulta nuevo el talante
dialogante, tolerante y respetuoso que preside el ejercicio bioético. Así lo
exige la diversidad cultural e ideológica del mundo actual. Sin embargo, ser
tolerante no significa rebajar las exigencias de la realidad, ni el
reconocimiento de sus auténticas implicaciones éticas. Traduce en cambio la
conciencia de que sólo una actitud de diálogo abierto y honesto, respetuoso con
la legítima libertad de las conciencias, puede permitirnos avanzar juntos hacia
el reconocimiento de los valores y principios auténticos.
FORMACIÓN
EN BIOÉTICA
Los motivos que empujan a perfeccionar la
preparación personal son múltiples. Muchos profesionales sanitarios desean
encontrar una solución adecuada a los frecuentes dilemas éticos que se plantean
en la práctica clínica. Estos dilemas se plantean también a otros niveles: en
los comités de bioética, en la docencia de pre o postgrado en ciencias de la
salud o en disciplinas como el derecho, la política, la gestión, periodismo
sanitario, etc., o en el contexto de trabajos de investigación con seres
humanos. Por otro lado es cada vez mayor el número de los que sienten la
urgencia de afrontar con eficacia los problemas bioéticos y desean colaborar en
su resolución. Se plantea así por una u otra vía la necesidad de adquirir una formación
bioética sólida, a nivel de un postgrado universitario.
Se comprende que sólo una formación
pluridisciplinar a la vez teórica y práctica permitirá adentrarse en esta
disciplina si se quiere evitar la frivolidad de confundir el diálogo bioético
con un mercado de opiniones livianas. Es éste un punto importante y si en
algunos ambientes la bioética no ha conseguido la reputación y autoridad que
merece se debe quizás a la falta de preparación y de prestigio de quienes
indebidamente se constituyen en "expertos" y maestros de bioética.
Por la importancia de sus fines, es necesario
que quien pretenda formarse opiniones sólidas es este campo profundice en el
conocimiento del ser humano y de los dilemas científicos y tecnológicos
actuales, especialmente en los propios de la medicina asistencial y de la
investigación clínica y biológica.
Esta preparación deberá ser exigente y
continua y habrá de atender a aspectos tanto teóricos (ética, antropología,
historia del desarrollo tecnológico, filosofía de la ciencia) como prácticos
(pensamiento crítico, adquisición del hábito de la honestidad intelectual ] y
la capacidad de comunicación y diálogo, incluyendo el aprendizaje de algún
idioma y cierta familiaridad con los medios informáticos de comunicación
virtual).
La bioética nace además con pretensiones de
globalidad. Desea ayudar a resolver un conflicto que existe dentro de cualquier
cultura moderna: el conflicto entre las posibilidades que ofrece el desarrollo
tecnológico y las exigencias de una vida auténticamente humana. Aunque el
problema es universal, los actores se mueven en diversos entornos culturales.
Por ello, se requiere de los protagonistas de la bioética que se hallen
abiertos al diálogo intercultural con el fin de fijar valores y principios de
actuación universalmente válidos. Para ello resulta de gran utilidad el poder
acceder a los recursos de internet (disponibles en buena parte en inglés), así
como la posibilidad de utilizar el correo electrónico.
DIVISIÓN
DE LA BIOÉTICA
Podemos dividir la bioética en una parte
general o fundamental y una parte especial o aplicada. La bioética general se
ocupa de los fundamentos éticos, de los valores y principios que deben dirigir
el juicio ético y de las fuentes documentales de la bioética (códigos médicos,
derecho nacional e internacional, normas deontológicas y otras fuentes que
enriquecen e iluminan la discusión, como las biográficas, literarias o
religiosas). La bioética especial se ocupa de dilemas específicos, tanto del
terreno médico y biomédico como referentes al ámbito político y social: modelos
de asistencia sanitaria y distribución de recursos, la relación entre el
profesional de la salud y el enfermo, prácticas de medicina prenatal, el
aborto, la ingeniería genética, eugenesia, eutanasia, trasplantes, experimentos
con seres humanos, etc.
Es claro que el enfoque que se dé a la
fundamentación (bioética general) condicionará las posibles soluciones que se
ofrezcan a los dilemas (bioética especial). Así ocurre con el rechazo de la
eutanasia en un modelo bioético basado en la búsqueda de la verdad sobre el
hombre y en el reconocimiento y respeto de su especial dignidad, o –por el
contrario- la entusiasta aceptación de la eutanasia en los modelos relativistas
basados en la autonomía absoluta de la libertad individual.
En ocasiones se habla de bioética clínica o
toma de decisiones. En ella se examinan dilemas nacidos en el ejercicio
asistencial de la medicina, analizándose los valores éticos en juego y los
medios concretos disponibles para resolver el conflicto de la mejor manera. Si
bien el caso particular presenta matices a considerar y priorizar, la conducta
no debería entrar en contradicción con los valores utilizados en la bioética en
general.
FUNCIONES
DE LA ÉTICA CLÍNICA:
Expertos en la creación y la conducción de
estas organizaciones señalan que las tres funciones principales son la
educativa, la consultiva y la formativa. En el aspecto educacional, desarrollan
acciones dirigidas a humanizar la práctica asistencial en los establecimientos
hospitalarios y toman a su cargo la adecuada difusión de los derechos y deberes
del paciente y del médico. Su función consultiva se ejerce en temas y casos
específicos, surgidos de la práctica hospitalaria. En cuanto a lo normativo, se
esfuerza en hacer cumplir dentro del ámbito hospitalario las normas éticas
vigentes.
-
CREACIÓN DE CÓDIGOS DE ÉTICA.
Pueden establecerse códigos que superen el
nivel de compromiso de una lealtad de dientes afuera. Posteriormente, estos
códigos han de transmitirse, respetarse y convertirse en documentos prácticos
vivientes.
-
ANIMACIÓN A CUMPLIR LAS NORMAS ÉTICAS MEDIANTE LA PRESENCIA:
Un clima ético eficaz está condicionado a que
los empleados dispongan del mecanismo de la presencia con el apoyo de la
gerencia, para argumentar una falta ante violadores de los códigos de ética.
-
CREACIÓN DE UN PROTECTOR O ABOGADO DE LOS INTERESES ÉTICOS.
Otro mecanismo interesante es la creación del
"defensor ético". La responsabilidad fundamental de esta persona
sería la de identificar las cuestiones generales de carácter ético que deberían
transmitirse constantemente a la gerencia y a los empleados, junto con las
cuestiones convencionales de marketing, operativas, financieras y jurídicas.
-
BENEFICIENCIA Y BUENA PRAXIS.
Son otros dos principios éticos de relevancia
para gerentes, profesionales, practicantes , alumnos, hospitales e
instituciones todas y de la salud.
La primera significa actuar con caridad y
amabilidad. Este principio está incorporado en actos a través de los cuales los
servicios o cosas que benefician a la gente son provistos, incluyendo el
concepto más complejo de balancear los beneficios y los perjuicios, usando los
costos y beneficios relativos de decisiones y acciones alternativas como base
para optar entre alternativas.
La beneficiencia, la cual requiere un
compromiso positivo para contribuir al bienestar de los pacientes, tiene una
larga y noble tradición en las profesiones y organizaciones de salud.
La buena praxis, un principio con profundas
raíces en la ética médica, es ejemplificada en la máxima "primum non
nocere": primero no lastimes. Todos aquellos comprometidos y guiados por
el principio de buena praxis toman decisiones que minimizan el daño, el cual
puede ser tanto mental como físico y puede ser infligido a través de ciertos
actos como aquellos que violan la privacidad de los pacientes. Dondequiera que
el beneficio es un compromiso positivo, la buena praxis es negativa -
refrenamiento de realizar algo que dañe.
Los principios de beneficiencia y buena praxis
se reflejan en acciones y decisiones que implican asegurar la calidad de los
servicios de salud y en el ejercicio de los deberes administrativos de los
profesionales e instituciones de la salud, el uso de la información
confidencial y la resolución de conflictos de intereses.
ÉTICA
MÉDICA FRENTE AL PACIENTE CRÍTICO.
LA
MEDICINA COMO EJERCICIO DEL PODER.
Aristóteles decía que todos los conocimientos
se podían resumir en dos saberes según su utilización: el saber de servicio y
el saber de poder.
La medicina no escapa a este concepto habiendo
engendrado tantos servidores de la humanidad como cómplices de poder (caso
Mengele), según se haya colocado al lado de los dominados o de los dominantes.
Eduardo Menéndez ha descripto un modelo médico biologista, individualista,
pragmático y ahistórico que al articularse con los sectores sociales dominantes
se incorpora protagónicamente a los saberes y prácticas hegemónicas del poder
en sus procesos de producción y reproducción.
De allí la medicina se apropia, más bien
expropia la salud en términos de beneficio ("illness for profit"),
para unos pocos dominantes más que para el bienestar de los muchos dominados,
legitimando el control de aquellos sobre éstos; en el caso del SIDA, esta
situación se hace patente.
Entonces, es menester como médicos, a partir
de la práctica, internalicen críticamente lo social en los pacientes en
oposición a la externalización social de la medicina clásica. Visualizar la
cultura en la medicina más que la medicina de la cultura, esto es, ponderar,
medir, la influencia de las pautas culturales en nuestra práctica, desde esas
redes del poder hegemonizadas en y por un positivismo cientificista. Debe, el
médico darse cuenta cómo o cuándo es utilizado en nombre del positivismo por la
"nomenclatura médica", convirtiéndose en aliados inconscientes o
involuntarios (lo que puede desculpabilizarlos pero no desresponsabilizarlos)
de la "medicalización de la vida".
Esta situación en la atención del paciente
crítico tiene una relevancia conspicua quiénes son los más beneficiados por la
alta tecnología, ya sea diagnóstica o terapéutica, en qué casos su resultado es
el bienestar del paciente y en cuáles es la ganancia de la tecnocracia.
EL
PODER EN LA RELACIÓN MÉDICO - PACIENTE.
En la atención del paciente grave, a los
derechos del mismo, debe agregarse el derecho a una muerte digna entendiendo
como tal a aquella sin dolor, con lucidez para la toma de decisiones y con
capacidad para recibir y dar afectos.
Desafortunadamente, muchas veces y debido al
poder que se ejerce sobre los pacientes, sumado a una educación médica
triunfalista que ve en la muerte solamente el fracaso de la medicina, lleva, a
veces, a una suerte de "ensañamiento terapéutico", prolongando una
agonía y/ o negando la posibilidad al enfermo de una muerte digna, en compañía
de sus seres queridos, situación denominada "distanasia" y resultante
de una irracionalidad en el uso de los recursos tecnológicos y, por otra parte,
tema de continuo debate, el de la Eutanasia.
El enfermo necesita algo más que remedios y
aparatos, necesita del médico como persona - médico y en esta relación la
palabra es fundamental; pero, ¿qué decirle a un paciente en esas
circunstancias? Siempre, con un mensaje de esperanza, las palabras serán un
bálsamo. Por ejemplo: cuando un paciente crítico pide: "doctor, tómeme el
pulso". Aunque a través del cardioscopio se conozca el resultado numérico,
lo que el médico debe entender o comprender es que el paciente le está
diciendo: "a mí nadie me toca", significa encontrar el sentido más
allá del significado literal : muchos
pacientes mueren "con hambre de piel", saciarlos de ello no significa
pecar de "paternalismo".
Por otro lado, el efecto sanador de la
presencia del médico, que el paciente "sienta" que el médico está a
su lado, implica la vibración del encuentro irrepetible de persona - persona,
que se está en la misma "sintonía corporal".
Ayudando al bien morir, el galeno está
ayudando al bien vivir.
CONCLUSIONES
1.
Se han concretado los objetivos
propuestos en la introducción a través de los temas y subtemas respecto de la
óptica de la Ética Médica y ejemplos de ítems que la determinan como son los de
Bioética, respecto de la necesidad de revalorizar estos principios, cómo y
dónde ponerlos en práctica como método y estrategia de trabajo y práctica
humana y social.
2.
Partiendo de la epistemología, no
cientificista, de estos temas se ha tratado de transitar por la senda de
promover la participación de los profesionales viendo estos objetivos como
desafíos y metas a concretar didácticamente.
3.
Transitar por una senda
dificultosa, por la desarticulación y confusión de los pueblos, como así en
nuestro propio país, que aún no ha aprendido a conocerse a sí mismo, sus
mecanismos íntimos y las herramientas potenciales con que cuenta para
concretarse como tal y que resulta el desafío ineludible en situación de
crisis.
4.
El enfoque hacia la Crisis Ética
implica cambio de actitud del ersonal médico y demás.
5.
Con este aporte, se ha tratado de
concretar, asimismo, un aprendizaje de participación en igualdad de condiciones
y una integración de la creatividad para futuras fuentes de trabajo y
dignificación de la condición humana.
BIBLIOGRAFÍA
1.
El ejercicio profesional del
médico. O. Aguilar. Rev. Medicina y Sociedad. 1997.
2.
Las nuevas realidades. Peter
Drucker. Edit. Sudamericana 1990.
3.
La ética médica culmina en la
ética social. Carlos J. García Díaz. Edt. Sud. 1990.
4.
Sistema de salud: paradigmas.
Jorge Mera. Rev. Medicina y Sociedad. 1997.
5.
Educación y salud. (MEYOSP) 1994.
6.
The nature and status of medical
sociology. Sociological review. R. Strauss. 1957.
7.
La relación médico - paciente en
el principio y fin de la vida. Dr. R. Zaner. 1996.
8.
Bioética y responsabilidad
científica. Dr. Jean Dausset. Rev. Med. Y Soc. 1997.
9.
Ser ético no es una moda. Gerhard
Plernet. 1996.
10. Funciones de los comités hospitalarios de (BIO) ÉTICA. Los CHE. Revista
Ética y Salud vol. Nro. 3. 1996.

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