RESUMEN OBRA EL CABALLERO CARMELO


RESUMEN:
EL CABALLERO CARMELO



DE: ABRAHAM VALDELOMAR

La obra narra la vida y la muerte de un gallo de pelea, el engreído de un grupo de hermanos que vive con sus padres en Pisco. Hay que resaltar que en esta ocasión se contará con música original, tocada especialmente para la obra, tal como se hace para musicalizar una película. Para ello, se contó con la participación del maestro Oscar Cavero, quien acompañado de un cajón al compás de aires peruanos, hicieron variaciones sobre el tema “El gallo camarón” de nuestra talentosa compositora Chabuca Granda. El Caballero Carmelo es uno de los cuentos más famosos de la narrativa peruana de comienzos del siglo XX, y aún, en nuestros días, sigue siendo popular especialmente entre la gente joven.



Contado en primera persona por un niño de 12 años, el cuento transmite muy bien el ambiente pueblerino, la época, el color y el tono conmovedor del niño y de sus hermanos que tratan de salvar a un viejo gallo de pelea, que debe enfrentarse a otro más joven, sólo por lavar el honor del dueño (padre de los niños), cuyo orgullo fue menoscabado al ser tildado de ser un fanfarrón.





El caballero Carmelo es la dulce y tierna historia de un integrante  muy especial en la familia de nuestra amigo, Un día pues llegó su padre con una sorpresa que sería pronto muy querido, este era un gallo precioso, que tenia las plumas brillantes era gallardo  como un caballero medieval, por eso fue pronto la envidia dentro de nuestro corral, Y creció muy engreído por todos en realidad lo querían bastante, y pronto  le llegarían las ofertas de pelea, y así fue un día en el almuerzo  su padre les dio la noticia y el querido Carmelo no solo pelearía, sino que lo haría con ají seco que era  el gallo más  temido   Había aceptado una apuesta para la jugada de gallos de San Andrés, el 28 de Junio. Nosotros recibimos la noticia con profundo dolor. El "Carmelo" iría a un combate, y a luchar a muerte, cuerpo a cuerpo, con un gallo más fuerte y más joven. Hacía ya tres años que estaba en casa, había él envejecido mientras crecíamos nosotros, ¿Por qué aquella crueldad de hacerlo pelear?...Mis hermanos y yo no podíamos dejar de pensar que aquel dia se acercaría. Llegó el día terrible. Todos en casa estábamos tristes. Un hombre había venido seis días seguidos a preparar al "Carmelo". A nosotros ya no nos permitían ni verlo. Llegamos a San Andrés. El pueblo está de fiesta. Banderas peruanas agitaban sobre las casas por el día de la Patria, que allí sabían celebrar con una gran jugada de gallos, a la que solían ir los hacendados y ricos hombres del valle El pueblo los invadía, parlanchín y endomingado con sus mejores trajes Nos encaminamos a la cancha. Una frondosa higuera daba acceso al circo, bajo sus ramas enarcadas. Mi padre, rodeado de algunos amigos, se instaló. Al frente estaba el juez y a la derecha el dueño del paladín "Ajiseco".  Al empezar cada dueño salio con su gallo Lanzaron al ruedo con singular ademán. Brillaron las cuchillas mirándose los adversarios, dos gallos de débil contextura, y uno de ellos cantó. Colérico respondió el otro echándose en medio del circo; mirándose fijamente, alargaron los cuellos, erizadas las plumas, y se acometieron. Hubo ruido de alas, plumas que volaron, gritos de la muchedumbre, y a los pocos segundos de jadeante lucha cayó uno de ellos. Así continuó la pelea uno caía el otro atacaba cada uno daba lo mejor de si, Carmelo al lado del otro gallo lucia más viejo así que  la mayoría apostaba por el ají seco, y fue un lucha cruel entre costes  picotazos, hasta que al final después de ver tanto sufrir pues ya casi vencido y sin fuerzas dio su ultimo esfuerzo y con un picotazo venció al ají seco este enterrando el pico, entonces la felicidad  nos embarcó había ganado, demostrando su gallardía hasta el final, pero después vino lo peor pues había quedado muy herido, entonces el resto de los días que le quedo fueron muy tristes lo cuidamos dando lo mejor de nosotros, pero ya era la hora, Carmelo  tenía que descansar lo vimos morir, y nos echamos a llorar, no podíamos soportarlo el caballero y compañero de aventuras se había ido Así pasó por el mundo aquél héroe ignorado, aquel amigo tan querido de nuestra niñez: el "Caballero Carmelo”